mayo 2026
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Si te quitaran tu trabajo, tu título y tus logros… ¿quién eres?
Hemos aprendido —muchas veces sin cuestionarlo— a definirnos por lo que hacemos, por lo que tenemos y por lo que mostramos: Soy gerente, soy ingeniero, tengo experiencia en, he logrado esto, y así una larga fila de logros.
Y aunque nada de eso está mal, hay una trampa silenciosa: empezamos a creer que ESO es lo que somos.
La dificultad no aparece cuando las cosas van bien. Aparece cuando algo cambia.
Un trabajo que termina.
Un rol que se transforma.
Una etapa que se cierra.
Y entonces, no solo perdemos eso externo… también se mueve algo interno.
Aparece la duda, la inseguridad, incluso el vacío. Porque si ya no soy eso que hacía… ¿entonces quién soy ahora?
El riesgo de basar tu valor en lo externo
Cuando tu valor depende de lo que haces o de lo que tienes, ese valor se vuelve frágil. Y eso genera algo que muchas veces no vemos con claridad: una sensación constante de tener que demostrar, sostener o no fallar.
Desde mi experiencia, he visto este patrón repetirse en mis consultantes: personas altamente capaces, con logros importantes, pero con una base interna que no siempre acompaña ese crecimiento externo. Y lo digo también desde un lugar personal.
Porque este no es un tema que solo observe en otros… es un proceso que yo misma he tenido que mirar y trabajar.
En distintos momentos, también me encontré definiéndome por lo que hacía, por lo que lograba, por cómo era percibida. Y cuestionar eso no siempre es cómodo, pero sí profundamente necesario.
Hacer una pausa: la pregunta que incomoda
Más allá de lo que haces hoy, vale la pena detenerte un momento y preguntarte:
¿En qué estoy basando mi valor?:
¿O en algo que permanece incluso cuando todo eso cambia?
Más allá de los logros: lo que sí permanece
Construir una autoestima que no dependa solo de lo externo no es un concepto abstracto.
Es algo que puedes empezar a observar en lo cotidiano.
Por ejemplo:
Ahí empieza a aparecer algo distinto, un valor que no depende de aplausos, un sentido de identidad que no se desarma cuando algo cambia. No se trata de dejar de hacer, ni de dejar de lograr. Se trata de no reducirte únicamente a eso.
Algunas prácticas para empezar a mirarlo distinto
Recodar quién eres —más allá de tus roles— no te aleja de tus logros… te da una base más sólida para sostenerlos.
Si este tema resuena contigo, puedes quedarte con esta pregunta:
¿Quién soy cuando dejo de definirme por lo que hago?